Todo pasa cuando sanas

 Quien me iba a decir que después de 10 años iba a volver a tener una ilusión. La vida te sorprende cuando menos te lo esperas. Sorpresas que llegan sin pensarlas, sin pedirlas, sin esperarlas. Te dan miedo, sin duda. Pero qué es la vida si no arriesgar para aprender, vivir, valorar, reír, llorar. Nadie sabe con certeza lo que pasará, pero dejar fluir es lo mejor. Si funciona bien y si no funciona, alguna lección teníamos que aprender. Solo sé que he sanado mi pasado, lo he superado y con creces. No sé qué ocurrirá en los próximos meses o años que me queden por vivir. Lo que sí sé es que estoy en paz conmigo misma y no me arrepiento de nada, absolutamente nada. Me ha costado mucho esfuerzo, lágrimas, entendimiento, noches sin dormir, preguntas de ¿porqué a mi? Pero todo eso me ha servido para ser la mujer que soy hoy a mis 62 años. Una mujer que sabe lo que no volvería a repetir, lo que no va a volver a tolerar, que el amor viene y va y alguna lección nos deja. Habemos almas destinadas a encontrarnos para aprender algo la una de la otra. Pero solo sé que nadie aparece por gusto en tu vida. Algo nos viene a enseñar. Y, qué mejor, que aprender en compañía. Deséenme suerte…

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