¿Por qué se va una mujer?

 Hay relaciones que duran muchos años, es mi caso. Pero ¿Por qué decides terminar con una relación a la que le aportaste tu vida entera? Porque la falta de respeto se entrometió, porque de pronto te alejas porque en vez de salir a cenar tranquilamente, te insulta por cualquier cosa, porqué tu marido se vuelve el dueño de la verdad y tú eres la estúpida que no se da cuenta. En otras palabras, porque ya no valora lo que valoraba cuando se enamoró de ti. ¿ Es normal que los sentimientos disminuyan con los años? Yo creo que sí ¿porqué? Porque no los cultivas, porque no te levantas cada mañana pensando por qué me enamoré de esta mujer y por qué sé que era el amor de mi vida. El amor, o al amor, tienes que ser cultivado, mimarlo, acariciarlo cada día para que sobreviva al paso de los años. Es normal que una relación se deteriore, pero depende mucho de la pareja hacer que eso no ocurra ¿cómo? Pues conversando, diciendo lo que te molesta del otro, sintiendo  que son iguales, que ninguno es mejor que el otro. La vida está hecha de amor, sí de amor. El amor es la esencia de la vida. ¿No es fantástico sentir ese cosquilleo en el estómago de los primeros años? Sí, lo es! Pero ¿cómo hacemos que perdure en el tiempo? Pues levantándote cada mañana con la idea de que vives, convives y duermes con el amor de tu vida. Se necesita trabajar tu relación con cariño, empatía, comprensión, dedicación, voluntad, para que perduré en el tiempo. La vida no es fácil, no es un paraíso . Toda relación necesita dedicación! Sí, por supuesto! Pero cuando entra a tallar la falta de respeto, tu relación se terminó! Y se terminó para siempre porque el amor de tu vida decidió que no valías nada! Sí, absolutamente nada…

Comentarios

  1. Gracias por compartir tus palabras tan sinceras. Te leo, y no solo te entiendo… me reconozco también.

    Yo también estuve (o estoy) en una relación larga. Una relación donde, con el paso del tiempo, el cansancio, el orgullo, el estrés… el respeto empezó a desvanecerse. Y lo más doloroso de todo es darme cuenta —ahora— de cuánto daño causé sin querer, o queriendo, por no saber amar bien.

    Yo también falté el respeto. Y aunque fue mutuo, eso no lo justifica. Me duele haber contribuido a romper algo que alguna vez fue amor. Me duele ver cómo llegamos a ser dos extraños donde antes hubo complicidad, ternura, ganas de luchar juntos.

    Y sí, estoy de acuerdo contigo: el amor no muere de golpe, se va descuidando. Se marchita cuando ya no lo regamos con palabras, con atención, con empatía. Cuando dejamos de ver al otro como un regalo, y lo tratamos como una carga. Cuando ya no nos levantamos pensando: ¿cómo puedo amar mejor hoy?

    Leer lo que escribiste me sacude, porque tienes razón: una relación no sobrevive sin respeto. Se necesita trabajo, paciencia, voluntad… pero cuando entra el desprecio, cuando uno se siente humillado, el amor se ahoga.

    Yo no sé si lo mío tiene vuelta atrás. No sé si ya perdí lo más valioso que tenía. Pero lo que sí sé, y te lo digo con el corazón en la mano, es que estoy aprendiendo. Tarde, pero aprendiendo.

    Estoy aprendiendo que amar no es tener razón.
    Que respeto no es una opción, es la base.
    Que escuchar es más importante que hablar.
    Y que una mujer que se entrega no merece ser pisoteada.

    Yo también quisiera volver al principio, a ese primer cosquilleo.
    Pero sé que eso no se recupera con nostalgia, sino con acciones.

    Gracias por ponerle palabras al dolor que muchos sentimos y no sabemos expresar. Tu historia, tu sinceridad, es también parte de mi proceso.
    Y aunque no sé en qué terminará mi historia, sé que no quiero seguir siendo el hombre que fui.
    Por mí, por ella… por amor.

    Pero si no puedes recuperar esa relación, sí puedes recuperar tu corazón, tu integridad y tu forma de amar. No estás sola. El primer paso es reconocerlo. El siguiente, es vivir diferente.

    God bless you!

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

¿Voy a poder vivir sin ti?

Vivir en el presente

Presentación